Caballo que ama al dueño hasta respira como el.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
A cada cerdo le llega su San Martín.
Cuando el muerto encuentra quien lo cargue se hace el pesado.
Hombre de buen trato, a todos es grato.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
La ignorancia es madre de la admiración.
No se puede servir a dos señores.
El que ha de ser servido, ha de ser sufrido.
En vez de ella, bien quisiera la mujer, que uno pariera.
Cuando la hija le llega a la madre a la cintura, ya no tiene hija segura.
Ama de buen grado, si quieres ser amado.
Dale un pez a un hombre y comerá un día; enseñale a pescar y comerá siempre.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Quien poca tierra labra y bien la cultiva, que ponga al granero vigas.
Primero mis dientes y después mis parientes.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
Buey viejo, lleva el surco derecho.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
Dichoso el mes que entra con Todos los Santos y sale por San Andrés.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
El tiempo enseña más que cien maestros de escuela.
A buen señor, buena demanda.
Cada uno en su casa es rey.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
Con dinero baila el perro, y con un poco más hasta el dueño.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
Dios nos libre de un ya está hecho.
Cuando el viejo no bebe, cerca está de la muerte.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
Quien no da aquello que ama, no recibe lo que ansía
A casa nueva, puerta vieja.
Al que es pobre todos sus parientes le despreciarán; si es rico, todos son sus parientes.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
Buitres y milanos, primos hermanos.
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
Justicia y no por mi casa.
Como el espigar es el allegar.
Pan ajeno, caro cuesta.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
El pez grande se come al chico.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Al que nace barrigón, aunque lo fajen de niño.
Buen arte es el médico que sotierra su yerro.
La muerte a nadie perdona.
Jamás cerró una puerta Dios, sin que abriese dos.