Bien está San Pedro en Roma.
No cogíamos en el fuego, y parió la abuela.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Bien o mal, casado nos han.
Harta el pan casero, y no el del panadero.
El Juez, derecho como la viga del techo.
Abad y ballestero, mal para los moros.
El que coge la vela es porque es cofrade.
La alegría es don de Dios y bondad del corazón.
El hijo de la cabra, de una hora a otra, bala.
Quien administra tus bienes, por suyos los tiene.
Con agua de malvavisco, se cura hasta el obispo.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Crece el huevo bien batido, como la mujer con el buen marido.
Hombre cortés, de todos estimado es.
La caridad empieza por casa.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
El que tiene hijos vive como un perro y muere como un hombre; y el que no los tiene, vive como un hombre y muere como un perro.
El médico mata, y el cura lo tapa.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
El Dios (el hombre divino) está siempre en los éxitos, y el hombre (terreno) en sus fracasos.
Dios castiga, pero no ha palo.
Cuanto más primo, más me arrimo.
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
De ahora en adelante yo sere mi propio comandante. (Frase ingenua dicha por los "abuelos" al acabar la mili).
Salud para mí, trabajo para mi marido.
No cabíamos en casa y parió la abuela.
A cada santo le llega su día.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
El que paga manda y el que no se aguanta.
Peca igual el que mata la vaca, como el que le agarra la pata.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
A tal puta, tal rufián.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
Dios le da maíz a quien no tiene gallinas.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Acabándose Cristo, pasión fuera.
Parto largo, y parto malo, hija al cabo.
Cada santo tiene su candela.
Quien da el consejo, da el tostón.
El amor es de hermano y no de señor.
Casarás y amansarás.
Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.