Obra bien terminada, a su autor alaba.
No cogíamos en el fuego, y parió la abuela.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Alábate cesto, que venderte quiero.
El que coge la vela es porque es cofrade.
El Juez, derecho como la viga del techo.
Harta el pan casero, y no el del panadero.
Bien o mal, casado nos han.
La alegría es don de Dios y bondad del corazón.
Abad y ballestero, mal para los moros.
El hijo de la cabra, de una hora a otra, bala.
Con agua de malvavisco, se cura hasta el obispo.
Crece el huevo bien batido, como la mujer con el buen marido.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Quien administra tus bienes, por suyos los tiene.
El que tiene hijos vive como un perro y muere como un hombre; y el que no los tiene, vive como un hombre y muere como un perro.
La caridad empieza por casa.
El médico mata, y el cura lo tapa.
Hombre cortés, de todos estimado es.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
El Dios (el hombre divino) está siempre en los éxitos, y el hombre (terreno) en sus fracasos.
Dios castiga, pero no ha palo.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
Cuanto más primo, más me arrimo.
De ahora en adelante yo sere mi propio comandante. (Frase ingenua dicha por los "abuelos" al acabar la mili).
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
Salud para mí, trabajo para mi marido.
No cabíamos en casa y parió la abuela.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
A cada santo le llega su día.
Peca igual el que mata la vaca, como el que le agarra la pata.
A tal puta, tal rufián.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
Dios le da maíz a quien no tiene gallinas.
Parto largo, y parto malo, hija al cabo.
Acabándose Cristo, pasión fuera.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Quien da el consejo, da el tostón.
Cada santo tiene su candela.
Casarás y amansarás.
El amor es de hermano y no de señor.
Dios, cuando hizo el tiempo, lo hizo de sobra.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.