No hay mejor espejo que el amigo viejo.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
No maldigas la oscuridad, enciende la vela.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
El respeto al derecha ajeno es la paz.
Amor no quita conocimiento.
Buen amigo es el dinero.
A la luz de la vela no hay mujer fea.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Un amigo es aquel que conoce todos tus defectos, y que a pesar de ello te quiere.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Amar sin ser amado es como limpiarse el culo sin haber cagado.
Consejo de quien bien te quiere, escribelo aunque no lo apruebes.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Más vale un mal acuerdo que un pleito.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
Todo gran amor no es posible sin pena.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
El santo ausente, vela no tiene.
Alegrías secretas, candela muerta.
Buena es la linde entre hermanos.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
Quien no buscó amigos en la alegría, en la desgracia no los pida.
Buena vida si refrenas tu ira.
La honra que se perdió, tarde o nunca se recobró.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
La virtud en sí es un premio
Panza llena, quita pena.
Nobleza, obliga; y agradecimiento liga.
La conciencia vale por cien testigos.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
Quien ha disfrutado de lo mejor del amor no se conforma ya con el resto
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
A confesión de castañeta, absolución de zapateta.
El amor es ciego.
Casado por amores, casado con dolores.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo