Amor de amos, agua en cestos.
El sabio calla, el tonto otorga.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
Puro de Cobán, solo comen y se van
Por San Andrés el vino nuevo, añejo es.
Levántate con el cordero y acuéstate con la calandria, y vivirás vida larga.
Barba a barba, vergüenza se cata.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
Cuando llueve y graniza hace la vieja longaniza.
Porotos a medio día y a la noche porotos, mala comida y mala cena.
Para cada hombre sabio hay un más sabio.
Calabazas coloridas, en otoño recogidas.
Callar como puta tuerta.
Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
De la vista nace el amor.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
A dos palabras tres porradas.
Estás en la procesión y también quieres tocar las campanas.
Lo bien hecho bien parece.
Al rey muerto rey puesto.
En la prueba está la solución. Si Dios te da limones, haz limonada.
La iglesia está cerca pero el camino es resbaloso; la taberna está lejos pero se puede andar con cuidado.
A quien has de acallar, has de halagar.
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
Quiere acabar con el canibalismo comiéndose a todos los canívales.
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia.
El otoño verdadero, por San Miguel el primer aguacero.
Pa'trás como las del marrano.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
Dos fuentes, dos ríos.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
El mirón mirar, pero sin chistar.
¿Para qué tanta librería quien tiene la sesera vacía?.
El buen paño dentro del arca se vende.
A gran arroyo, pasar postrero.
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
Fiebre cuartana no hace jamás sonar campana.
Buen lector, mal escribano.
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
No donde naces, sino donde paces.
Más honran buenos vestidos que buenos apellidos.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
Échele leche al sapo, antes que él se la eche.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.