Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.
El que tiene narices, no manda a oler.
El mejor tuero para Mayo lo quiero y el mejor costal para San Juan.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
Primero fui yo puta que tu rufián.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Conquistadores son aquellos que creen poder conquistar
Por muchos pueblos y países anduvimos y, es seguro, de todos alguna cosa aprendimos.
Tanto nadar para morir en la orilla.
Puro de Cobán, solo comen y se van
Hacer algo de cayetano.
Espada toledana y broquel barcelonés; puta valenciana y rufián cordobés.
Quien tiene dineros, compra panderos.
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
¡Se nos creció el enano!
Yernos y nueras, en las afueras.
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
El que mucho promete, poco cumple.
No hay que llevar cocos al puerto.
Carajadas de San Lucas, pendejadas de San Juan.
Músico pagado no toca bien.
Pan duro, pero seguro.
De padres bocois hijos cubetas.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
O todos moros o todos cristianos.
Mallorquina, puta fina
El pobre es un extranjero en su país.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
Con putas y bretones pocas razones.
Es puerco de la misma manada.
El que tiene más galío, traga más pinol.
Hacer el primo.
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Éste cree que vengo de arriar pijijes.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
Me dejó como la guayabera.
De la norteña y la tapatía, la primera tuya, la segunda mía.
Cuanto más primos, más adentro.
Buscarle la quinta pata al gato.
Mas trucho que el cacun vendiendo josting.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
El vivo a señas y el tonto a palos.
Burro que piensa bota la carga.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.