La puta de Toro y la trucha del Duero.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
Dinero sin caridad, es pobreza de verdad.
El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
Zanahorias y nabos, primos hermanos.
El que la hace riendo, la paga llorando.
No necesito niguas para ser tishudo. o: No necesito niguas (bichos picadores) para tener pies grandes.
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
Al viajero, jamón, vino y pan casero.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
El que se fue a Barranco perdió su banco!
Carnaval lluvioso, Semana Santa zurraposa.
Harto da quien da lo que tiene.
A este son, comen los del ron, ron.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
Quien arroz come, buenos carrillos pone.
Quien compra cuando no puede, vende cuando no quiere.
Las cosas se toman según de quien vengan.
Tal vez mis hijos vivirán en casas de piedra y ciudades amuralladas - Yo no
Burro pequeñín, siempre nuevecín.
A cada cual se le levantan los pajarillos en su muladar.
Al mal paso, darle prisa.
Pan y vino y carne quitan el hambre.
La boda de los pobres, toda es voces.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
El huevo, fresco, y el pan, moreno.
Mal agüero, antes las berzas que el granero.
Quien roba una vez, roba diez.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Ajo crudo y vino puro pasan el puerto seguro.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
Cuanto hijo puta con cara de conejo. (Cartagena).
Ándame yo caliente y ríase la gente.
Al comer chorizos, llaman buenos oficios.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Chico pueblo, grande infierno.
Se queja más que la llorona.
Ajo sal y pimiento y lo demás es cuento.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
Borracho que come miel, pobre de él!
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Bienes mal adquiridos, a nadie han enriquecido.