Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.
Muchos son los invitados, y poco los aceptados.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
A ser Papa hay que aspirar, para sacristán llegar.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
Una en el papo y otra en el saco.
El Papa y el campesino unidos saben más que el Papa solo.
Con fabes y sidrina, nunca falta gasolina.
Con el engañador, se tú mentidor.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
El vino para los reyes y el agua para los bueyes.
Hombre de muchos oficios, maestro de ninguno.
Caracoles y hombres de pocos arrestos, mueren donde nacieron.
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Buen lector, mal escribano.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
Ya viene Marín Moreno, el que quita lo malo y pone lo bueno.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Más ordinario que un sicario en un burro.
Quien hace el principio y no el cabete, tanto pierde como mete.
A la hija mala, dineros y casalla.
Los parientes del rico son tan numerosos como granos de arroz en un arrozal.
Cuando uno esta en condiciones, tiene amigos a granel.
Los jovenes ricos, saben el precio de todo, pero el valor de nada.
La mujer golosa o puta o ladrona.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
Intimidades, solo en las mocedades.
Coser y hacer albardas, todo es dar puntadas.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
Dar un cuarto al pregonero.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Mucho sabe quien callar sabe.
Quien hizo una...hace dos
A honra demasiada, interés hay encubierto.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
Del buen vecino sale el buen amigo.
Amigos y libros: pocos y buenos.
De este destripaterrones venimos los infanzones.
El dinero es bueno para siervo, malo para dueño.
El asesor financiero, no es quien arriesga el dinero.
Al miserable y al pobre, la pena doble.