No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Escucha el silencio... que habla.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
El ladrón sin ocasión para robar, se cree un hombre honrado.
De pequeños principios resultan grandes fines.
Entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero.
El hombre honrado a las diez acostado.
Mata, que Dios perdona.
La auténtica ciencia enseña sobre todo a dudar y a ser ignorantes
El que no agradece, no merece.
Honra la cabeza cana, y honrado serás mañana.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Saber poco obliga a mucho.
El mayor desprecio es no hacer aprecio.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
Escucha en el silencio y serás sabio.
La necesidad tiene cara de hereje.
El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
Dinero sin caridad, es pobreza de verdad.
Cree solo la mitad de lo que oigas decir de la riqueza y la bondad de un hombre.
Un gran hombre comparte lo que tiene con los demás.
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
El corazón es una riqueza que no se compra ni se vende, se regala
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Es de bien nacido ser agradecido
La confianza da asco
Dios nos libre de la cólera de un hombre manso.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
La ciencia quiere prudencia y experiencia.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
La paciencia es amarga, pero produce un dulce fruto.
A Dios rogando y con el mazo dando.
El justo debe imitar al bosque de sándalo, que perfuma el hacha que lo lastima.
No hay que reírse de la felicidad
Cortesía de boca, mucho consigue y nada cuesta.
Tu deber es descubrir tu mundo y después entrégate con todo tu corazón.
Alabanza propia es vituperio.
El que nada duda, nada sabe.
Más vale poco y bien arado, que no mucho y arañado.
Hombre probo y recio, no tiene precio.
La contrición del pecado, no repara el mal causado.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
La cruz de más excelencia es la cruz de la paciencia.
Nada es bello excepto la verdad