El que come y deja, dos veces pone la mesa.
Aire de Levante, agua delante.
Si tiene remedio,¿ por qué te quejas? Si no tiene remedio, ¿por qué te quejas?
Ninguno puede vender, su alma a Dios y a Lucifer.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
Hembra cobarde se casa mal y tarde.
Nadie puede ser llamado feliz antes de su muerte.
Socorro tardío, socorro baldío.
La hija de la cabra que ha de ser sino cabrita.
No puede impedirse el viento. Pero pueden construirse molinos.
Trato es trato.
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Más vale mendrugo que tarugo.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
A la puta, el hijo la saca de duda.
La mentira anda con muletas, y la verdad sin ellas.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.
No hay año sin desengaño.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
Lo más feo, con interés, hermoso es.
Tanto tienes, cuánto vales.
Cebo haya en el palomar que las palomas no faltaran.
Repicar y andar en la procesión implica contradicción.
La razón no quiere fuerza.
Quien carece de amistades, carece de compromisos.
Al que le van a dar le guardan y si esta frio se lo calientan
El dolor embellece al cangrejo.
Caballo que ama al dueño hasta respira como el.
Guárdate del amor que te mira los bolsillos
Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te afliges?. Y si tu mal no tiene remedio, ¿por qué te afliges?.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Compra con tu dinero, y no con el ajeno.
Mal que se comunica, si no cura, se alivia.
Cada criatura obra según su natura.
Dar en el clavo.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
Interés, cuánto vales.
La suerte es de quien la tiene.
Las necedades del rico pasan por sentencias en el mundo.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
El que sabe sabe y el que no es jefe
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
Lo que bien se gana, bien se guarda.
Debajo de mi capa, mate al Rey.