No hay que pensar que porque los sapos brincan son de hule.
Cuida la tienda y ella te cuidara a ti.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
Zanahorias pequeñas trae la huerta ahora que el hortelano esperaba de arroba.
Aquel a quien amamos no tiene defectos; si le odiáramos, carecería de virtudes.
Calumnia, que algo queda.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
Zapateador que bien zapatea, bien se menea.
A mi prójimo quiero pero a mí el primero.
El hombre reina y la mujer gobierna.
A nadie le hace mal el vino si se bebe con tino.
Gota a gota se forma el río.
Para que el chico se haga pillo, meterlo de monaguillo.
Una vez al año, y ésa con daño.
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
Más vale tarde que nunca.
Quien carece de talento, echa siempre el mismo cuento.
Dios habla una lengua extranjera.
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
Mujeres y almendras, las que no suenan.
Sopas y morder, no puede ser.
A causa perdida, mucha palabrería.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Cuanto más amigos más cuentas.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
Cuando el río suena es porque piedras trae
A osadas, que quien lo dijo no mintió.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Sol madrugador y hombre callejero, no los quiero.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
El agua cuesta arriba dura poco, y menos el amor de niño y loco.
No hay cuna que más apriete que la del mismo palo.
Cuando hay sospechas, haya cautela.
El aburrimiento lo padecen aquellos que no han vivido nada o han vivido demasiado
Un arma es un enemigo para su dueño.
El que pestañea pierde.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
La necesidad es la madre de la imaginación.
Del ahogado, el sombrero.
Quien compra lo que no debe, vende lo que duele.
El que es buen pagador es señor de la bolsa de otro.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
El que coge el mal por su mano, que vaya al infierno a quejarse.
Hablara yo para mañana.