El que tonto se fue a la guerra, tonto volvió de ella.
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
Caballo que ha de ir a la guerra, ni le come el lobo, ni le aborta la yegua.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
En la paz se cuelga a los ladrones; en la guerra se les honra.
Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata, es por descuidado.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
Los conflictos con la dama, se dirimen en la cama.
El muerto en la guerra no sacó ningún provecho.
Una mala transacción es mejor que una buena batalla.
Por mucho que la paz cueste, nunca es cara.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
Más vale en paz un huevo que en guerra un gallinero.
Ni todos los que estudian son letrados ni todos los que van a la guerra soldados.
Del uso viene el abuso.
Mala cosa nunca muere.
El que quiera conquistar tiene que luchar.
En la batalla se conoce al soldado; pero en la Victoria se conoce al caballero.
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
Canas y armas vencen las batallas.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
En la escuela, la cárcel, o la guerra se conocen los amigos.
División y destrucción, hermanas gemelas son.
El que no muere en la guerra se resbala en la bañera.
Cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre.
Riña por San Juan, paz para todo el año.
Han comenzado una disputa que el diablo ya no les dejará terminar.
Roma, acuerdos y locos doma.
Los amigos van y vienen, los enemigos se acumulan.
A dos días buenos, cientos de duelos.
Oye, ve y calla, y con nadie tendrás batalla.
Solo había una condición para poder alcanzar la paz. Ambos líderes, blanco y piel roja, debían ostentar la misma posición. Pero los blancos no estaban dispuestos a ceder.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
Las tormentas y las guerras no duran siempre.
Quando si indugia troppo in una cosa o si perde del tempo inutilmente.
Si no hubiese tercos, no habría pleitos.
A fuego y a boda va la aldea toda.
Hijos casados, duelos doblados.
Quien acomete vence.
Haz turismo invadiendo un país.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
La victoria viene de Dios, pero la batalla la debe librar el soldado
Campo abandonado, fuego proclamado.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
La ira es locura el tiempo que dura.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.