A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
Oigamos, pero no creamos hasta que lo veamos.
Aunque la bolsa esté exhausta, el día de gastar se gasta.
En el libro de la vida, lo aprendido no se olvida.
Cada cosa pía por su compañía.
Todos desnudos nacemos, y así volvemos.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
Nadie se hace calvo en un rato, sino paso a paso.
No juzgues el barco desde tierra
La rata avisada, no muerde carnada.
Cebada granada, a ocho días segada.
No hay tonto que no se tenga por listo.
En guerra avisada no muere gente.
Al haragán y al pobre, todo le cuesta el doble.
Quien envidioso vive, desesperado muere.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
Vivos y muertos, todos al "huerto".
Tras de corneados ? Apaleados.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
El que no corre, vuela.
Hace más el que quiere que el que puede.
Si no puedes lo que quieres, quiere lo que puedes.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
Gana poco, pero gana siempre.
Al freír será el reír.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
En la unión está la fuerza.
Vivimos entre dos nadas: nada al nacer y nada al morir.
El juez que toma, presto es tomado.
Del buen vecino sale el buen amigo.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Buen año de miel, que van los zánganos a por agua.
Al engaño, con engaño.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
Orden y medida, pasarás bien la vida.
Dios te guarde de odioso señor y de compañía de traidor.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
Cabeza grande, talento chico.
Más vale prevenir que curar.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
Siempre es pobre el codicioso.
Santo Tomás, una y no más.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
Incluso si conoces el camino, pregunta otra vez.
Lo que en los libros no está, la vida te enseñará.