Una gran ciudad es un gran desierto.
Bien está quien se desvela, si no es por dolor de muela.
La lluvia viene después de los bosques.
Nadie come mejor que el que se procura la comida con sus propias manos
Cuando Dios quiere, a todos los aires llueve.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Dar tiro.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
El mundo es de la gente activa
Lástima grande que no sea verdad tanta belleza.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
Guárdate de puta que la bolsa deja enjuta.
Buena es la nieve que en su tiempo viene.
Al comer, al tajadero, al cargar, al cabestrero.
El papel puede con todo.
Boda sin borracho tenla a milagro.
Palabras de santo, uñas de gato.
Come, que de lo yuyo comes.
Hoy es discípulo de ayer y maestro de mañana.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
Buena boca y buena gorra hacen más de una boda.
Tierra, cuanta veas, casa, en la que quepas.
Fiate de Dios y no corras.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Común conviene que sea quien comunidad desea.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
El guerrero no es alguien que pelea, no tiene derecho a tomar la vida de otro. El guerrero, para nosotros, es aquel que se sacrifica por el bien de los demás.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
Agua y bailar, a hartar. Indica que el agua y la diversión nunca deben faltar.
No hay nadie que se contente, con el olor solamente.
Cambiar de opinión es de sabios.
Bebe y ata la bota.
Cuantos más seamos, más reiremos.
Volverse humo.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Se dice el milagro pero no el santo.
El melón, calado, y el amigo, bien probado.
Con las buenas palabras nadie come.
Más vale ruin asno que estar sin él.
En larga jornada, la leve carga es pesada.
Qué bonito es ver llover y no mojarse.
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
Más vale en paz un huevo que en guerra un gallinero.
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.
Como vives, juzgas.
A la pereza persigue la pobreza.