Bodas y aguas, como son guiadas.
Cuando Dios quiere, a todos los aires llueve.
Para todos hay un cementerio.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Lástima grande que no sea verdad tanta belleza.
Bien está quien se desvela, si no es por dolor de muela.
A golpe dado no hay quite.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.
Come, que de lo yuyo comes.
Dar tiro.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
El mundo es de la gente activa
Buena es la nieve que en su tiempo viene.
Guárdate de puta que la bolsa deja enjuta.
Tierra, cuanta veas, casa, en la que quepas.
Boda sin borracho tenla a milagro.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Palabras de santo, uñas de gato.
El papel puede con todo.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Buena boca y buena gorra hacen más de una boda.
Al comer, al tajadero, al cargar, al cabestrero.
Fiate de Dios y no corras.
Común conviene que sea quien comunidad desea.
Hoy es discípulo de ayer y maestro de mañana.
Bebe y ata la bota.
El guerrero no es alguien que pelea, no tiene derecho a tomar la vida de otro. El guerrero, para nosotros, es aquel que se sacrifica por el bien de los demás.
A quien paga adelantado, mal le sirve su criado.
Cambiar de opinión es de sabios.
No hay nadie que se contente, con el olor solamente.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
Se dice el milagro pero no el santo.
Agua y bailar, a hartar. Indica que el agua y la diversión nunca deben faltar.
El melón, calado, y el amigo, bien probado.
En larga jornada, la leve carga es pesada.
Más vale ruin asno que estar sin él.
Volverse humo.
Cuantos más seamos, más reiremos.
Con las buenas palabras nadie come.
Qué bonito es ver llover y no mojarse.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.
A quien Dios ama, Dios le llama.
A la pereza persigue la pobreza.
Más vale en paz un huevo que en guerra un gallinero.
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.