El borracho, aunque turbio, habla claro.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Pisar mierda trae buena suerte
Poco a poco hila la vieja el copo.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Al catarro, con el jarro.
Riña de amantes, agua referescante.
Quien bueyes ha perdido, cencerros se le antojan.
Aceitunas agrias, el padre las comió y el hijo las caga.
El amor refresca como el rocío
Al más chico muerde el perro.
Lunes y martes, fiestas holgantes; miércoles y jueves, fiestas solemnes.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
Las palabras se las lleva el viento.
Le busca las cinco patas al gato.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Dos es compañía, tres multitud.
Manda, manda, Pedro y anda.
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
La enfermedad entra por la boca y la desgracia sale de la boca.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
Embustes y cuentos, de uno nacen cientos.
Si los hombres estuviesen tan satisfechos de su suerte como de sí mismos, serían en su mayoría felices
A mula que otro amansa, algún resabio le queda.
De lo perdido, lo que aparezca.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
A burra vieja, albarda nueva.
El llanto sobre el difunto.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
Amores añejos acaban con los pellejos.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
Una manzana roja invita piedras.
Poco dinero, poco sermón.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
La belleza es como una flor; nace pronto y pronto se marchita
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
No te pegues que no es bolero.
Quien hace, aplace.
Señor por señor, el padre es el mejor.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
Un asno no aprecia compota de frutas.
En la felicidad razón, en la infelicidad paciencia
Por sus hechos los conoceréis.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
Más tarde, los cuernos serán increíblemente especiales.