Buen alimento, mejor pensamiento.
Un señor sí y un señor no, son dos señores.
Juan de Aracema que no tenía palabra mala, ni obra buena.
Un duro y un vaso de buen vino son los mejores amigos, y en caso de mucho apuro, si no tienes el vaso, ten el duro.
Bebido con buenos amigos, sabe bien cualquier vino.
Cada día verás quien peque y pague.
El diablo no es nunca tan feo como lo pintan
Juicios tengas, y los ganes.
Pase mayo, y pase pardo.
Nunca con menores, entables amores.
Tres mujeres y un ganso hacen mercado.
A la hora mala no ladran los perros
Los perros viejos no ladran inútilmente.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
No existen desgracias razonables
La mano, al pecho; y la pierna, en el lecho.
La gota que derramó el vaso de agua.
La lengua es el azote del culo.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
No hay enemigo chico.
¿Quién le pone el cascabel al gato?.
Zapatitos de charol ni para el agua ni para el sol.
Obras caritativas, esas son mis misas.
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
Hombre avisado, medio salvado
Donde va el perrito, va el gatito.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
Cumplidos entre soldados son excusados.
Mejor es el varón prudente, que el fuerte.
En salud se cura el sabio, y el necio, ni estando malo.
Abril, Abrilillo, siempre fuiste pillo.
En tristezas y en amor lloriquear es lo mejor.
Dame pan y dime tonto.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Con los años viene el seso.
Más perdido que un moco en una oreja.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
Dios nos libre de la cólera de un hombre manso.
Para el que no tiene capa, tan bueno es el Rey como el Papa.
No hay día malo sin día bueno.
Cuidado que hay golondrinas en los alambres.
Donde manda el amo se ata la burra.
Nunca amarga el manjar por mucho azúcar echar.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
Va al hoyo el mozo y el gozo al pozo.
Contigo, pan y cebolla.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
A quien a buen culo se arrima, buenas hostias le propinan.
Poco a poco hila la vieja el copo.
Al freír, será el reír y al pagar será el llorar.