Del niño el beso, del viejo el consejo.
Deja que el buey mee que descansa.
Si tu mano se cubre de grasa apóyala sobre tus mejores amigos
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
Cuando me dan lo que quiero, tengo un genio como un cordero.
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
Aceitunas amargas, con el vino se pasan.
La apariencia hermosa y por dentro es otra cosa.
Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Las furias de Celestino, no me importan un comino.
No abras los labios si no estás seguro de lo que vas a decir, es más hermoso el silencio.
El hombre honrado a las diez acostado.
Vale más ser ralos que calvos.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
Casada te veo; otro mal no te deseo.
Chapucero es el barbero que deja rasposo el cuero.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
Donde las dan las toman y callar es bueno.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
Cada uno tiene sus gustos; por eso hay ferias.
Me cayó como patada en la guata.
Otros tiempos, otros modos.
Como poroto de la chaucha.
Puta primaveral, alcahueta otoñal y beata invernal.
Músico pagado, contento pero desafinado.
Al hombre de trato llano, gusta darle la mano.
En vida de matrimonio, ni soso ni salado.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
Hoy te lo dice tu amiga.
Amistad de yerno, sol en invierno.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Buenas cartas a veces pierden.
Buenas son las mangas después de las Pascuas.
Chanzas y danzas, no llenan panza, tajada buena si la llena.
De aquellas chanzas vienen estas danzas.
Más cagado que palo de gallinero.
Los pájaros más bellos están enjaulados
Ayer putas y hoy comadres.
Lo barato cuesta caro
Le quieren enseñar al padrecito a rezar el Padre Nuestro.
Domingo, domingo, día de pingo.
Al perro flaco no le faltan pulgas.
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
Gustos y colores, los que cada uno prefiera son los mejores.
Al amigo con su vicio.
A quien debas contentar, no procures enfadar.
Cuando tu competidor sea arrogante pídele consejos.