Los compañeros de cama se escogen de día
El que exprimió su limón que se tome su agrio.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
Nadie perdona que le hagan un favor.
Caballo chiquito, siempre es potrito.
Buen corazón quebranta mala ventura.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
La felicidad es como el dulce de azúcar, cuando se quiere, se hace.
Muchachada que nace barrigón, ni que lo fajen Chiquita.
Ser bueno, a veces no es tan bueno.
Bodas largas, barajas nuevas.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
Yo soy feliz, dijo. Naturalmente, se trataba de un necio.
El vino no tiene vergüenza.
Intimidades, solo en las mocedades.
Enfermo que come y caga no tiene nada
Hermano ayuda y cuñado acuña.
Quien calla otorga
Zamarra y chaquetón, iguales son.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
A falta de pan, buenas son tortas.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
Quien tenga tiempo que no espere
El que con tontos anda es por sacarles la pasta.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
Manjares y buenos vinos, no son para los cochinos.
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
El amo majestuoso, hace al mozo reverencioso.
A las burlas, así ve a ellas que no te salgan veras.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Hombre anciano, juicio sano.
Por charlatán y pedante, se destaca el ignorante.
Gallegos y asturianos, primos hermanos.
El hombre mal hablado, tendrá un hijo desvergonzado.
Ceño y enseño de mal hijo hace bueno.
A un fresco, un cuesco.
A gran pecado, gran misericordia.
Redondear la arepa.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Zapaticos de charol, ni para el frío ni para el calor.
A barba muerta, poca vergüenza.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
Todos son unos, muertos y difuntos.