Favores recordados, ¡ya están saldados!.
Lo comido por lo servido.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.
El honor y el ocio no suelen ser buenos compañeros.
La pasión embellece lo feo
No hay tonto para su provecho.
Cosa muy querida, presto perdida.
La venganza es repudiable, pero tiene algo agradable.
A quien dios no le dio hijos el diablo le dio sobrinos
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
Cuando el gato no está, los ratones hacen fiesta.
Quien no tiene papo, no es guapo.
Beso, queso y vino espeso.
Hombre hablador, poco cumplidor.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Dios nos coja confesados.
Alaba al ignorante y hazle bailar; si no es tonto, tonto le harás terminar.
Las mañanitas de Abril son muy dulces de dormir, y las de Mayo no tienen fin ni cabo.
Esposa mojada, esposa afortunada
Indios y burros, todos son unos.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
El borracho fino, después del dulce, vino.
Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
Dineros de sacristán, cantando se vienen cantando se van.
Cuando el gato falta, los ratones bailan.
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
Hermanos hay tanto por hacer!
Buenas razones cautivan los corazones.
Al perro más desmedrado dan el mejor bocado.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Cuando los calvos mueren, la nostalgia los convierte en cabezas rizadas.
Al agradecido, más de lo pedido.
Amo de muchos gañanes, todos para él truhanes.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Que mi Dios nos dé un varón, aunque resulte bribón.
Una buena mañana hace buena la jornada.
Es bien hermosa la que es virtuosa.
Regala a la gata y te saltará a la cara.
La muerte en la patria es agradable.
Amor de asno, coz y bocado.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
Para su madre no hay hijo feo.