El vino comerlo, y no beberlo.
Cuando bebas, no manejes; se te puede dar vuelta el vaso.
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.
Tiempos pasados fueron mejores.
Lo que unos inventan, los otros lo aumentan.
A Dios se dejan las cosas, cuando no tienen remedio.
Con nieve en enero, no hay año fulero.
Ayatola no me toques la pirola.
Nadie está contento con su suerte.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
La mejor fraternidad es la desgracia.
Hay que engordar al cochino, para sacar buen tocino.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
Te casaste, te entera.
Más vale ser cola de león que cabeza de ratón.
La vaca y la mujer, paren a la vez.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Cuando pase la ocasión, ásela por el mechón.
El amor es ciego y el matrimonio devuelve la vista.
Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.
La muerte se lleva igual al párvulo que al viejo.
También los secretarios echan borrones.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Un amigo es como una letra de la que no recordamos el importe y no conocemos la caducidad
En casa del hortelano, siempre es más gordo el marrano.
Huye del vino, pero ayuda al borracho.
Cuando el árbol está desarraigado, las hormigas lo toman por asalto.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
Agua de sierra, y sombra de piedra.
Son nones y no llegan a tres.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
Alazán tostado, antes muerto que cansado.
Un hombre cojo aún puede montar a caballo, un hombre sin manos aún puede pastorear ovejas y un hombre sordo aún puede matar; mejor es estar ciego que arder en la pira funeraria. Son los muertos quienes no pueden hacer nada.
Al perro más flaco se le cargan las pulgas.
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
El que es perico donde quiera es verde.
El pez y el cochino, la vida en agua y la muerte en vino.
Dar es corazón, pedir es dolor
Nadie come gallina gorda de mano ajena.
Por fornicar y andar desnudo no matan a ninguno.
Acometer hace vencer.
Las grandes obras de las instituciones las sueñan los santos locos, las realizan los luchadores natos, las aprovechan los felices cuerdos y las critican los inútiles crónicos.
El que tropieza y no cae, adelanta terreno.
En mi huerto te crié, de tu fruto nunca comí, los milagros que tú hagas, que me los cuenten a mí.
Con "quizás" nunca hagas cuenta.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.