Hacer algo muy en los cinco casos.
Meterse en la boca del lobo.
Caballo que respinga, chimadura tiene.
La buena jornada empieza muy de mañana.
El chocolate excelente, para poderse beber, tres cosas ha menester: espeso, dulce y caliente.
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
En el verano, unos tiran la paja y otros recogen el grano.
El amor y la nariz enrojecida no pueden ocultarse.
Ávila, santos y cantos.
Dios nos libre de un ya está hecho.
Lágrimas quebrantan o ablandan penas.
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
Lo que sea que suene.
A buen juez, mejor pastor.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
Niño que llora, de mear se ahorra.
Lo más sabroso se alcanza, con Prudencia y con Constancia.
La mano perezosa, pobre es.
Que mis enemigos sean fuertes y bravos, para que yo no sienta remordimiento al derrotarlos.
Una mano a la otra lava, y las dos, a la cara.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
Amigos que se conocen, de lejos se saludan. Desaconseja las amistades muy profundas.
Lo que se consigue en la niñez, crece y agrada después.
Quien mal casa, tarde enviuda.
Yo para ser feliz quiero un camión.
La puerca tira del tapón
El que busca, encuentra.
Tienes en casa al muerto y vas a llorar el ajeno.
Razón y cuenta, amistad sustenta.
Reunión de pastores, oveja muerta.
Agua buena, sin olor, color, ni sabor, y que la vea el sol.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
Dar con buen melón y buena mujer, acierto es.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
Ansias de grandeza y amistad no están nunca en sociedad
La familia pequeña, vive mejor.
Cuando salen los lagartos, corren los regatos.
Cuando el hambre es de calor, el pan viejo es fresco.
Azotando el cuerpo de la mujer se ajusta su virtud
El tuerto es el rey en el mundo de los ciegos.
Al mal año, tarria de seda.
La desgracia también visita a los ricos, pero a los pobres lo hace dos veces.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.
Como es el mesón, así los huéspedes son.
Ya los perros buscan sombra.
El perro le manda al gato, y el gato a su cola.