Lancha La no pasa en balde.
A dineros dados, brazos quebrados.
Confesión hecha, penitencia espera.
Abejas sin reina, la colmena en ruina.
No aprovecha lo comido, sino lo digerido.
Tras la fortuna guía el favor.
A mucho vino, poco tino.
Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
Burro prestado termina con el lomo chollado.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Fui donde no debí, ¡y cómo salí!.
Gran rico hacen los dineros, y gran señor su desprecio.
En pasando Noviembre, quien no sembró que no siembre.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
Oración de ciegos, mal rezada y peor pagada.
No es bueno huir en zancos.
Al roto, patadas y porotos.
Daño merecido, no agravia.
Admisión de delito, relevo de prueba.
Hacerlo mal y excusarlo peor.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
Pensabas que eras melón y te volviste calabaza.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Cosa muy querida, presto perdida.
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
El que depende de otro come mal y cena peor.
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.
La manzana roja siempre tiene algún defecto.
Tienes menos futuro que una docena de ostras con limón.
Trabajando por cuenta ajena, poco se gana y mucho se pena.
Ratón que no sabe más que un horado, presto es cazado.
La mucha tristeza sueño acarrea.
Ese no pega ni un timbre.
Si sabes que no llegarás a la meta, no te metas.
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
Te casaste, te frego.
Olvidado y nunca sabido, viene a ser lo mismo.
Más dura será la caída.
Quien corre con más alarde, o no llega, o llega tarde.
Pocas palabra y muchos hechos.
La fortuna es un cristal; brilla pero es frágil.
El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.
Donde no se gana nada, algo se va perdiendo; por lo menos, el tiempo.
Nace en la puerta lo que el hortelano no siembra.
Al roble no le dobles.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
La mala fe, no pare hembra.