Por el árbol se conoce el fruto.
En el paisaje de primavera, no hay mejor ni peor. Las ramas que florecen crecen naturalmente, algunas mucho, algunas poco.
A la noche, arreboles, a la mañana habrá soles.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
Completar (uno) el número de flautistas sin saber tocar la flauta.
Siempre queda algo de fragancia en la mano que da rosas.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
A una mujer no se la debe golpear ni con una flor.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Cuando no lo dan los campos, lo hacen los Santos.
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
Casarse bajo el palo de la escoba
La mujer, el huerto y el molino, requieren uso continuo.
Romero y tomillo, en el campo los pillo.
La mentira dura hasta que la verdad florece.
En Mayo crece el tallo.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Entre San Pedro y San Juan, las hierbas olores dan.
Qué linda mata de romero, y era un cardo borriquero.
Gaviotas en el huerto, temporal en el puerto.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
Fruta de sequero, mejor que fruta de riego.
Querer matar dos moscas de un golpe
Lo que siembras cosechas.
Agua de Febrero, mata al onzonero.
Cuando la liaga florece, el hambre crece.
Mientras no haya viento, el árbol no florecerá.
Más linda que una azucena, más limpia que una patena.
El mundo está vuelto al revés
A refajo verde, ribete encarnado.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
Ávila, santos y cantos.
En Peñaflor de Hornija, puta la madre y puta la hija.
Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
Frutos y amores, los primeros son los mejores.
Nace en la huerta lo que no siembra el hortelano.
A la miel, golosas, y al aceite, hermosas.
Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
Con un palo y una caña, hasta las mas verdes caen.
El que de rosas de comer al burro, cobrara con un rebuzno.
Las mujeres más hermosas, no siempre huelen a rosas.
Río cruzado, santo olvidado.
Las bellas, más lindas son, con mera agüita y jabón.
Te pido hojas y me traes ramas.