Amor trompetero, cuantas veo tantas quiero.
Viejos los cerros y reverdecen
Golondrina que alto vuela, no teme que llueva.
El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.
Son cáscaras del mismo palo.
Agua de Agosto, azafrán, miel y mosto.
Palabras sin obras, barato se venden.
Marido muerto, otro al puesto.
Pájaros de un mismo plumaje vuelan juntos.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
¡Que tres, si fueran cuatro, para pies de un banco!.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Todos son unos, muertos y difuntos.
Puta primaveral, alcahueta otoñal y beata invernal.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
Burro adornado, busca mercado.
Abrojos, abren ojos.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
La buena lavandera, su camisa la primera.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
Cada pájaro lance su canto.
Por San Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres año de nieves.
Quien tiene buen huerto, cría buen puerco.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
Cuando la milana pía, agua para tres días.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
El cerdo no sueña con rosas, sino con bellotas.
Con caracoles, higos y brevas, agua no bebas.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Fruta verde, los hombres la compran y los pájaros no la quieren.
Araña muerta, visita cierta.
La pisada del amo, el mejor abono.
Siembra perejil en Mayo y lo tendrás todo el año.
De verde claro a amarillo, va poquillo.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
De chica candela, grande hoguera.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
La mujer buena, inapreciable prenda.
Reloj y campana, muerto mañana.
Cada villa, su maravilla.
Abril, Abriluco, el mes del cuco.
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver.
Mayo sozona los frutos y Junio los acaba de madurar, y en él comienzan a coger y a lograr.
Hay más días que ollas.
Sobre brevas, ni agua ni peras.
Faena acabada, faena pagada.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio