Tarde piaste pajarito.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
El perfume bueno viene en frasco chico
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
En casa del herrero cuchillo de Embero.
Cuervos vienen, carne huelen.
Tal queda la casa de la dueña, ido el escudero, como el fuego sin trashoguero.
Casa oscura, candela cuesta.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
Mucho corre la liebre, pero más el galgo que a prende.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Con albarcas y sin afeitar, de Gumiel de Izán.
Moza de Burgos, tetas y culo.
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.
Barba roja, mucho viento porta.
Moza gallega, nalgas y tetas.
Ponga agua en su vino.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
Sacar la brasa con la mano del gato.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
En verano, no hay cocinero malo.
A cada santo su vela
Pan y vino andan camino.
El ceremonial es el humo de la amistad
Si la mar fuera vino, todo el mundo sería marino.
En nochebuena y en Navidad, la brasa de casa más caliente está.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
El gañán y el gallo, de un año.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
El vino de cepas viejas calienta hasta las orejas.
Dar una fría y otra caliente.
El pez fresco, frito y frío, y tras él, vino.
Cerca le anda, el humo tras la llama.
Por San Martino, se prueba el vino y se mata el cochino.
Boñiga de Abril, tira manchas mil.
Parejo como las calles de León.
Mándame las flores cuando aún pueda olerlas.
Para enero, oliva en el brasero.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
Mucha manteca para freire un par de huevos.
Beso, queso y vino espeso.
A cabo de rato, Andújar.
Completar (uno) el número de flautistas sin saber tocar la flauta.