El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
La mujer virtuosa, corona es de su marido.
Dichoso el burro que en el camino le quitan la carga.
El que tiene salud es rico.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
A quien nada quiere, todo le sobra.
Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Todo en la vida tiene su medida.
No hay amor sin dolor.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
La vida es aquello que te va sucediendo mientras tu te empeñas en hacer otros planes.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
Conquistada la madre, segura está la hija.
Agua buena, sin olor, color, ni sabor, y que la vea el sol.
Si vives de fiado, vives señalado.
Una mujer bella es el paraíso de los ojos, el infierno del alma y el purgatorio de la bolsa
Buena es la linde entre hermanos.
En un momento, al fin del mundo te lleva el pensamiento.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
Para todo lo mal, un refrán, y para todo bien, también.
Corazón alegre hace fuego de la nieve.
Ocasión llegada presto agárrala.
Nada es bello excepto la verdad
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
Es sorprendente lo que no obtienes cuando no pides.
No puede el hombre huir la fortuna que le ha de venir.
De bien en mejor.
La fortuna mal ganada, no luce ni dura nada.
Amores y dolores quitan el sueño.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
Pan de ayer carne de hoy y vino de antaño, salud para todo el año.
Que tengas calor en tu iglú, petróleo en tu lámpara y paz en tu corazón.
Harto da quien da lo que tiene.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
A mala cama, buen sueño.
Si trabajando se consiguiera plata, todos los pobres serían ricos.
Si preguntas sentirás vergüenza un minuto, si no lo haces sentirás vergüenza toda la vida.
Es triste no tener amigos, triste que los hijos pasen penurias, triste no poseer más que un sombrero; pero más triste es no tener nada bueno ni malo.
O faja o caja.
Ricos la virtud hace, y el vicio puebla los hospitales.
Bendita sea la herramienta; que pesa, pero alimenta.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Cada villa, su maravilla.
Aquella es bien casada, que no tiene suegra ni cuñada.
Se nace llorando, luego se comprende el por qué.
Amor de dos, amor de Dios.
Mientras el vaso escancia la amistad florece