Bien urde quien bien trama.
Más ven cuatro ojos que dos.
El avaro desollaría a un piojo para obtener su piel.
Abogado de ricos, mal de pobres.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
El que ríe el último, ríe dos veces.
En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".
Buenas y mejores, por falta de seguidores.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
De la boca del ladrón, todos lo son.
El buen nabo, por Santiago tiene cabo.
Arte para lograr es el dulce hablar.
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
El que a hierro mata, no muere a monterazos.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
Los toros se ven mejor desde la barrera.
Para cazar chirulís, hay que tener chirulís en la trampa
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
A medida del santo son las cortinas.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Pan es pan, jalea es jalea, no hay amor sin una pelea.
Aguja que doble, para sastre pobre.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Comprar y vender excelente camino para enriquecer, que trabajando, solo has de padecer.
Unos por el culo estercolan, y otros por la boca.
Breve habla el que es prudente.
Las lenguas de los que critican son como las patas de las moscas, aterrizan en cualquier cosa que encuentran.
Sin pan y vino, no hay amor fino.
Al que veas en alpargatas por Navidad, no le preguntes cómo le va.
Nadie le dio la vara; él se hizo alcalde, y manda.
Amistades y tejas, las más viejas.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
Quien baila y canta, su pena espanta.
Dos capitanes hunden el barco.
A dos palabras tres porradas.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Firmar sin leer, solo un necio lo puede hacer.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
Quien con toros anda, a torear aprende.
El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.
Centeno en polvo, cebada en lodo y trigo en todo.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
De noche madrugan los arrieros.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
Por San Pedro, saca el ajo y planta el puerro.