Puta y chata, con lo segundo basta.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Al son que le toquen bailan.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
Juego de bolos no lo entienden todos.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.
El amor entiende todos los idiomas
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
Tanto pedo para cagar aguado.
Pocos llevan al santo y muchos lo arrastran.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
En mala casa, mal amo y mala masa.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
No hay nada peor que un maricon resentido.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
El que la hace riendo, la paga llorando.
Gente pobre no necesita criados.
Con la cruz en el pecho, pero el diablo en los hechos.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Cada uno con su humo.
No prediques en desierto, ni machuques hierro yerto.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
Quien tiene un criado, tiene un criado; quien tiene dos, tiene medio; quien tiene tres, ninguno.
Perros y gatos, distintos platos.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
Juntos en las duras y en las maduras.
El que con cojos anda se llama bastón.
De noche todos los gatos son negros.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
Pan para hoy, hambre para mañana.
Fuiste doncella y viniste parida.
Amo de muchos gañanes, todos para él truhanes.
Ya no bebo vino, porque me cuesta dinero; pero siendo de balde, echa vino tabernero.
Buena fama merece quien por su patria muere.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
Hacer oídos de mercader.
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
Guay del malo y de su día malo.