Mi marido es tonto y yo vivaracha; cuando yo salto, el se agacha.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
Si los dos esposos son gastadores, la casa se quema por los cuatro costados.
Buena olla y mal testamento.
Una cosa es el amor y el negocio es otra cosa.
Ni amor sin comer, ni vestido de gala sin otro tener.
Con la mujer y el pescado, mucho cuidado.
Hasta la sepultura el amor fuerte dura.
Para ser dichoso, vida de clérigo, enfermedad de casado y muerte de religioso.
Caída, casamiento y catarro, tres ces que mandan al viejo a mascar barro.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
Cinta, mujer y cama, fácilmente se hallan.
Amor no es quien enciende la flama en el corazón, sino la pareja que mutuamente la mantiene viva.
Por la muerte de hijo no se descompone la casa.
Se heredan dinero y deudas
La vida es la novia de la muerte.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
El amor iguala a los que se aman.
Los conflictos con la dama, se dirimen en la cama.
Los enemigos del hombre son tres:Suegra,cuñada y esposa.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
Amor y señorío, no quieren compañía.
Por San Justo y Pastor, entran las mozas en amor y las viejas en dolor.
Si familia quieres ser por parte de la mujer.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
La misa, dígala el cura.
Cuanto más quiere una mujer a su marido, más corrije sus defectos.
El dinero y el amor son dos cosas que no se pueden ocultar.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
En cada casa, un solo amo.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Hacer de sierva y de señora es una vida desgraciada
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
El amor es tan fuerte como la muerte.
Mala olla y buen testamento.
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
Calienta más el amor que mil fuegos
La cama guarda la fama.
El que no tiene con quien, con su mujer se acuesta.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
Riña de amantes, agua referescante.