El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente.
Esta en medio del río y se muere de sed el mezquino.
Incluso el perro con mover la cola se gana el alimento
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Donde no hay regla se pone ella.
Este anda más perdido que el hijo de la llorona.
Ese huevito quiere sal
Te puedes arruinar por porfiada y por fiar.
Si lo de fuera se ve, lo de dentro se adivina.
Nadie se puede evadir de lo que está por venir.
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
El más ruin se engalla, y el más honrado calla.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
A la iglesia de Dios ni darle ni quitarle.
Aquí morirá Sansón y cuantos con él son.
De los hijos, el que muere, el más querido.
El árbol que no da frutos, da leña.
Una palabra deja caer una casa.
A chica cama si queréis remedio, echaos en medio.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
No busques pan en la cama del can.
Adulador, engañador, y al cabo, traidor.
No hay peor saber que no querer.
Más vale amante bandido que novio jodido.
A Dios rogando y con el mazo dando.
¡A tomar por culo la bicicleta! (Antes de cumplir los 14 ibas en bici, después te pasabas al Vespino, y con 18, al 600. Era más comodo).
Buey sin cencerro, piérdese presto.
Poco sol, poca cena y poca pena, y tendrás salud buena.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Por qué denominar a la muerte como una desgracia cuando pone fin a la desdicha?
Ser desagradecido es de mal nacidos.
Más pica espuela de celos que de aceros.
No hay alegría sin aflicción.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
Más vale el placer que dura un momento que el dolor que dura una vida.
En dimes y diretes, mal harás si te metes.
Agua corriente, agua inocente.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
Donde el necio se arruinó, el cuerdo prosperó.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
Casa de concejo, pajar de viejo.
A la mejor cocinera, se le ahuma la olla.
La fortuna enloquece a lo mismos que favorece.
La necesidad tiene cara de hereje.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
No tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo