Se fue su corazón , está sumergido en su pensamiento.
Mal es acabarse el bien.
Quien bien imagina, llámese adivina.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
La mujer gentil, de un pedo apaga el candil.
Una rata dentro de una tinaja.
La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
La soledad no trae felicidad.
Después de la liebre ida, palos a la cama.
La pobreza anhela muchas cosas, pero la avaricia más.
El amor es tan fuerte como la muerte.
La mentira y la verdad no pueden vivir en paz.
A quien Dios ama, Dios le llama.
Burlas verdaderas, peores son que agrias veras.
Cuando no hay calor en el nido, lo busca afuera el marido.
Aunque se saque el oro de vil escoria, a todos les huele a gloria.
Donde la malicia sobra, falta el entendimiento.
A gran chatera, gran pechera.
Las dichas no vienen a pares; una desgracia no llega sola.
El que paga mal, paga dos veces.
Del precipitar nace el arrepentir.
Diciembre, mes de hielo y mes de nieves.
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.
Más vale poco y bien tenido que mucho y mal atendido.
Plata refinada es la lengua del justo; el corazón del malvado no vale nada.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
La fortuna es madrina de los necios.
El camino malo, se pasa rápido.
A buen sueño, no hay cama dura.
El amor: todo lo sufre, todo lo espera.
Después de comer, ni vino, ni mujer.
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
Eso es meterse en camisa de once varas.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
Caldo de parras, mejor que el de gallina y de más sustancia.
A chico mal, gran trapo.
La mujer con su marido, en el campo tiene abrigo.
El que la hace, la paga.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
Dios acude siempre.
Secreto de tres, secreto no es.
Más vale una mala boda que un buen entierro.
El ignorante es poco tolerante.
Por el pico, muere el grande y el chico.