Gaviota hacia tierra, marinero a la mierda.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
El que no quiera ver visiones que no salga de noche.
Para otro perro ese hueso, tan descarnado y tan tieso.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
De amigo a amigo, chinilla en el ojo y el culo en remojo.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
Donde la malicia sobra, falta el entendimiento.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
Donde no alcanza el viejo, alcanza el tejo.
Quien bien quiere, tarde olvida.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
El que esta abajo no tiene miedo de caer.
A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
Al alcornoque no hay palo que lo toque; menos la carrasca, que le casca.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
Jabón y buenas manos sacan limpios paños.
Cague la espina quien se comió la sardina.
Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.
Durante la estación seca hay que hacerse amigo del dueño de la piragua.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
Año de avispas, año de nieves y ventiscas.
Una cuchilla desafilada hará a veces lo que no puede hacer un hacha afilada.
En boca cerrada no entran moscas.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Hombre de muchos oficios, maestro de ninguno.
Jamón y chorizo, ahora es acertijo.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.
Tabernero que bebe, termina donde no debe.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
El tonto ni de Dios goza.
Caballo de regalo, tenlo por bueno aunque sea malo.
Cuando el dedo señala la luna, el bobo mira el dedo.
El hombre no puede saltar fuera de su sombra.
Más vale lidiar con la ruin bestia que llevarla a cuestas.
El beso lo inventó Dios y el diablo lo que viene en pos.
El que se brinda se sobra.
Hoy robas un huevo, mañana robas un buey.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
Amores añejos acaban con los pellejos.
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
Casóse con gata por amor a la plata, gastóse la plata, quedóse la gata.
Al cobre y al estaño, mucho paño.
Fuiste con el abogado y ya saliste escaldado.
Solo se acuerdan de Santa Bárbara, cuando truena.