No vive más el querido ni menos el aborrecido.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Hacer el primo.
El agraviado, nunca desmemoriado.
Más mato la gula que la espada.
La mujer golosa o puta o ladrona.
O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
Más vale cobarde vivo que valiente muerto.
La última cuenta la paga el diablo.
La cola de la vaca mira a derecha e izquierda.
La mula arisca a la larga, se va enseñando a la carga.
El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
El que de refranes se fía, no llega bien al mediodía.
Quien milagros busca, con el diablo se topa.
De tal árbol tal astilla.
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
Sol puesto, obrero suelto.
Albañil chapucero tapa en falso el agujero.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Cuando te den la vaquilla, acude con la soguilla.
Hasta el ladrón desconfía del ladrón.
El que camina, no estorba.
Viejos los cerros y reverdecen
Afanes y refranes, herencia de segadores y gañanes.
Comer sin vino, comer canino.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
Dinero de canto, se va rodando.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
Para los desgraciados se hizo la horca.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Más vale enemigo cuerdo que amigo loco.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
Gallo cantor, acaba en el asador.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
Boca sucia no habla limpio.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
Un cobarde piensa que vivirá para siempre si evita a sus enemigos; pero ningún hombre escapa a la vejez, incluso si sobrevive a las lanzas.
Comer arena antes que hacer vileza.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
Como la gata Flora; que cuando se la meten ríe y cuando se la sacan llora.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
Solo había una condición para poder alcanzar la paz. Ambos líderes, blanco y piel roja, debían ostentar la misma posición. Pero los blancos no estaban dispuestos a ceder.
Abeja muerta, ni miel, ni cera.