Quien una vez fue ladrón, reincide si halla ocasión.
Criada chafardera, nunca termina su tarea.
Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.
No compra barato quien no ruega rato.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
En casa del alboguero, todos son albogueros.
Va para atrás como el cangrejo.
El que juega con fuego, se quema.
Mejor precavido, que arrepentido.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
Con chatos, poco o ningún trato.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
Si la vaca fuera honesta, cuernos no tendría el toro.
Cuando menos te lo esperas salta la liebre.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
Esta muy pelón el indio para poder hacerle trenzas.
No está el que fía, porque salió a dar palos a uno que le debía.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Las palabras son enanos; los ejemplos son gigantes.
En Diciembre, no hay valiente que no tiemble.
En Octubre, de la sombra huye.
Mucho pan y poco queso, es de hombre de seso.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
El muerto se asusta del degollado.
A lo bobo, a lo bobo en todo me meto y de todo como.
A la mujer brava, la soga larga.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
No te asombres por poca cosa.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
El que va para viejo va para pendejo.
Abominable es el hombre que hace mal uso de su tiempo
Descuelga al ahorcado y por él serás colgado.
Niño malo no castigado, hácese más osado.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
Si yo tuviera una escoba cuantas cosas barreria.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
Ir en el coche de San Fernando: unos raticos a pie y otros andando.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Hermano mayor padre menor.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Huí de la ceniza y caí en las brasas.
Uso tu propia lanza contra tu propio escudo.
Donde otro mete el pico, mete tú el hocico.
Quien poco tiene, pronto lo gasta.