A fin de año, remienda tu paño.
Por el hilo se saca el ovillo.
Gástate en juerga y en vino lo que has de dar a los sobrinos.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Casa de esquina, para mi vecina.
El tiempo es un gran maestro y pone en su lugar muchas cosas
El vino es la ganzúa de la verdad.
A secreto agravio, secreta venganza.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
A la de tres va la vencida.
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
Estoy como gallo en corral ajeno
Ni en burlas ni en veras, pidas al melonar peras.
Dime lo que decantas y te diré lo que te falta.
A la fortuna, por los cuernos.
Caridad con trompeta, no me peta.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Calza como vistes, o viste como calzas.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Febrerillo el loco, que sacó a su padre al sol, y lo aporreó.
Las palmas son más altas y los burros comen de ellas.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
Tal para cual.
Las noticias malas nunca llegan solas.
Quitar la leña debajo de la caldera.
El mandar no quiere par.
El que anda en silencio, cazar espera.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Calma piojo que el peine llega.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
Lo prometido es deuda.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.
Del tronco caído todos hacen leña.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
Tú que mientes, ¿qué dijiste para mientes?.
No se va al cielo a caballo.
Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
Por San Andrés el vino nuevo, añejo es.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
Si sale con barbas, San Antón y si no, la Purísima Concepción.
Digan lo que digan los pelos del culo abrigan.
Aburrimiento y nervios son contagiosos
Donde hubo humareda, el rescoldo queda.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
Febrerillo, mes loquillo.
El que a la bodega va y no bebe, burro va y burro viene.
Amigos, oro y vino viejo son buenos para todo
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
El que tiene narices, no manda a oler.