En casa del pobre, ni vino ni odre.
Casa de muchos, casa de sucios.
Cuando el grillo canta, no hace falta la manta.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
Casamientos de parientes tienen mil inconvenientes.
Del mirar nace el desear.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
Llave puesta, puerta abierta.
Por los ojos entran los antojos.
Vomitar las tripas y quedar de perlas.
Mujer con bozo, beso Sabroso.
Grano a grano, con cautela. llena el buche la polluela.
La lluvia no se queda en el cielo.
Detrás de los picos van los chicos.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
El que anda con un cojo, si al año no cojea, renquea.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
Aceitunas y pan, y queso eso tiene la corte en peso.
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.
Nadie remienda un vestido viejo, con un pedazo de vestido nuevo.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
A ave de paso, cañazo.
El que de mañana se levanta, en su trabajo adelanta.
Buenas acciones valen más que buenas razones.
Cuando no lo dan los campos, lo hacen los Santos.
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
Caballo corredor, no ha menester espuela.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
A falta de corazón, buenas las piernas son.
Ni arroz pasado, ni guiso ahumado.
Bendito y alabado; que amanezco vestido y calzado.
Cuando el verano es invierno, y el invierno verano, nunca es buen año.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
Conquistadores son aquellos que creen poder conquistar
El que escucha su mal oye.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
Variedad es causa de amenidad.
La cabra siempre tira al monte.
Mujer muerte, siete a la puerta.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Delante hago acato y por detrás al rey mato.
Tiran más dos tetas, que los bueyes de dos carretas.
Jugar la última carta.
Dios tiene una caña muy larga que a todas partes alcanza.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.