La democracia también genera hombres deshonestos
Al que fortuna lo viste, fortuna le desnuda.
¿Mirón y errarla?.
A buena suela, mala pieza.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
El llanto alivia el quebranto.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
Manos limpias y uñas cortas, no amasaron, malas tortas.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
De alcalde a verdugo, ved como subo.
Donde manda el amo se ata la burra.
Al mal paso, darle prisa.
Gasta más el pobre en hilo, que el rico en tela.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
Salud perdida, salud gemida.
El que busca en yaguas viejas encuentra cucarachas.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
Cónyuge que tiene celos, encuentra en la cama pelos.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Dale más de lo que pueda regresar, y al amigo perderás.
De boca para fuera.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
Por un clavo se pierde una herradura.
Si el pastor duerme, la ovejilla se pierde.
Olla quebrada, olla comprada.
Unas veces, joden las ranas a los peces y otras es al revés jode el pez.
Del falso bien viene el auténtico mal
El dar limosna nunca mengua la bolsa.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
Este navega con banderita de pendejo.
El que no enseña no vende.
Con bondad se adquiere autoridad.
Por rico que sea un hombre, ha menester al pobre.
El que trabaja, principia bien; el que ahorra acaba mejor.
Hacer una tempestad en un vaso de agua.
Haber de todo, como en botica.
El más ruin se engalla, y el más honrado calla.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
A catarro gallego, tajada de vino.
Las obras, con las sobras.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
Más dañado que agua de florero.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.