El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
Lo que poco cuesta, poco se aprecia.
A Dios, al padre y al maestro, tenga el niño gran respeto.
Mujeres y vino hacen que los hombres pierdan el tino.
Bien me quiere mi suegra, si de mi mal no se alegra.
Más se mira al dador que a la dádiva.
De lo perdido, lo que aparezca.
Saca lo tuyo al mercado: uno dirá bueno y otro dirá malo.
Novia sin cepas, novio con quejas.
¿Adónde irá el buey que no are, sino al matadero?.
Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
Sé arrojado, pero no demasiado.
Mujer hermosa, mujer vanidosa.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
Engañarme porque no me mintió, que si me mintiera, engañarme no pudiera.
Pan tierno, casa con empeño.
El cerdo siempre busca el fango.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
La obligación es primero que la devoción.
En casa sin mujer, no te podrías valer.
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
No digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre.
La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
Con lo que Juan mejora, Pedro empeora.
El que se fue a León perdio su sillón.
Cabra manca, a otra daña.
Con tripas vacías, no hay alegrías.
A quien feo ama, bonito le parece.
El cebo oculta el anzuelo.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
Trabajo de común, trabajo de ningún.
Buen abogado, mal cristiano.
Antes de hablar, un padrenuestro rezar.
Mala es la llaga que con vino no sana.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
Cada fracaso nos hace más listos.
Haber sido "toriao" en muchas plazas.
Querer y no poder es más antiguo que el peer.
Acabada la misa, se parten las obladas.
Castillo apercibido no es sorprendido.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
Mejor es ser pobre con seguridad que rico con temor.
Dicen que es bonito el cura, tal sea su ventura.
El casado por amor vive vida con dolor.
La gloria no estriba en no fracasar nunca sino en levantarse cada vez que caigas.