Vive de ilusiones el tonto de los cojones.
Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
No se merece la vida, quien no paga su comida.
Hacer ruido, para sacar partido.
O errar o quitar el banco.
La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
Juegos de manos se van al culo.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
Hazte la fama y échate a la cama.
Lo que cada uno vale, a la cara le sale.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Contra fortuna, no vale arte alguna.
La mujer del césar, no solo ha de ser honrada, sino que lo ha de parecer.
Un suspiro es poco alivio.
Del ocio nace el feo negocio.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
No hay peor ladrón que el de tu misma mansión.
Justicia es agravio cuando no la aplica el sabio.
El jorobado no ve su joroba, sino la ajena.
Mas vale arrepentirse de lo que se hizo que de lo que no se hizo.
Jugar limpio, bueno para la conciencia y malo para el bolsillo.
Lo mal ganado, ello y su dueño se lo lleva el Diablo.
Se queja más que la llorona.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
Lo más feo, con interés, hermoso es.
La memoria de los justos es una bendición, pero la fama de los malvados será pasto de los gusanos.
Bien le huele a cada uno el pedo de su culo.
Quien se pone ropa ajena, no puede decir que estrena.
Revuélcate guarro, que San Martín está cercano.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.
El miedo tiene mucha imaginación y poco talento.
Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
A un traidor, dos alevosos.
A quien le duele la buba, ese la estruja.
Copa de madroño, chisporrotea y quema el coño.
Escoger huevos en banasta, escoger la peor casta.
Lavarse las manos, como Pilatos.
El torpe caminador, anda mal y acaba peor.
El Dios desea el respeto del pobre más que la honra del encumbrado.
En casa del ahorcado, no mientes la soga.