La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar
El que nace postrero, llora primero.
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
Hacer pinitos.
Quien a Dios teme, no temerá a la muerte.
Mientras la viuda llora, otros cantan en la boda.
El que presta un libro es tonto, y más tonto el que lo devuelve.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
Mientras mees claro y pees fuerte no le temas a la muerte.
Ni mangas porque es chaleco.
El salario del justo es la vida; la ganancia del malvado es el pecado.
El pobrecito no es loco, pero le falta muy poco.
Besugo de enero vale un carnero.
A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
Bobos van al mercado cada cual con su asno.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
Vendimia en mojado y cogerás el mosto aguado.
Quien lo hereda no lo hurta.
Una vez al año, y ésa con daño.
Los más completos varones, se amarran los pantalones.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
Con ayuda del vecino, mató mi padre un cochino.
Nadie es tan alto, que no este al alcance de la mano de su enemigo.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
Atente al santo y no le reces.
Haz cien favores, deja de hacer uno y como si no hubieras hecho ninguno.
Cosa prometida es medio debida, y debida enteramente si quien promete miente.
Que tu mano derecha no sepa lo hace la izquierda.
Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte.
Variante: Pobre con rica casado, más que marido es criado.
No es pobre el que poco tiene, pero sí lo es el que vive con gran avidez.
Del dicho al hecho hay largo trecho.
A cualquiera se le muere un tío.
De donde menos se piensa, salta la liebre.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.
El ingenio obvia dificultades,.
Hacer hijos da gusto, pero de darles de mamar me asusto.
A consejo ido, consejo venido.
Un mal candado llamará a la ganzúa.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
A la mujer y a la mula, vara dura.
El hambre arroja al lobo al bosque.
Cántaro roto, no sufre más remiendo que comprar otro.
No le trata de animal, pero le muestra el ronzal.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
La caridad empieza por casa.