Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
Pandequeso caliente: quien no lo compre, no lo tiente.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
El mochuelo le dijo al gorrión, que tenía un cabezón.
El que presta su caballo para garrochar, y a su mujer para bailar, nada tiene que reclamar.
Caballo manco no sube escalera.
La cruz de más excelencia es la cruz de la paciencia.
Quien por su seso se guía, hará cualquier tontería.
Hombre osado, bien afortunado.
Daños, engaños y desengaños, frutos son de los años.
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
No eches toda la carne al asador.
Cae más rápido, un hablador que un cojo.
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
La risa va por barrios.
Salir junto con pegado.
No hay alguno tan pobre que la muerte no le sobre.
Ahullama no pare calabaza.
Las cosas de palacio van despacio.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
Más peligroso que una puñalada al hígado.
Una lágrima puede decir más que un llanto.
Que chulo tu chucho colocho
Pan ajeno nunca es tierno.
No hay provecho propio sin daño para otro.
En mi gusto y en mi gana, ni mi tata ni mi mama.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
El que no sabe, es como el que no ve.
El más peligroso de todos los animales salvajes es el calumniador; de los mansos el adulador.
No es por el huevo, sino por el fuero.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Es puerco de la misma manada.
Un oportuno ?NO? es mejor que un apresurado ?Sí?.
Por lo que guardo en mi pecho, nunca tendré pleito.
La belleza entra por la boca.
De alabar el diablo el fruto, vino Eva a probarlo.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Nunca permitas que tus pies vayan por delante de tus zapatos.
Faena acabada, faena pagada.
Acuérdate al atar de que has de desatar.
Fui donde no debí, ¡y cómo salí!.
La rica en su desposado, lleva marido y criado.
Más peligroso que tiroteo en ascensor.