Palabra de cortesano, humo vano.
Vale más una vieja que un pejeverde.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.
En lo amargo esta lo bueno, y en lo más dulce el veneno.
Mejor prevenir que lamentar.
Mejor es no prometer que dejar de cumplir lo prometido.
Media vida es la candela, y el vino la otra media.
La burla, para quien le gusta.
Palabras sin obras, barato se venden.
Más ordinario que una vaca con pedal.
Una lágrima puede decir más que un llanto.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
Amor nunca dice basta.
Cuando los números hablan se acaban las discusiones.
La virtud es tan desdeñada como la riqueza estimada.
El que no ha visto que vea y el que ya vio que compare.
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
Más vale onza de prudencia, que arroba de ciencia.
La muerte es lo único seguro que tenemos en la vida.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
El hable es plata, el silencio es oro.
Hablando la gente se entiende.
No es oro todo lo que reluce, ni harina lo que blanquea.
Si has obtenido la riqueza con falsos juramentos, tu corazón será pervertido por tu vientre.
El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido como quiera.
Si quieres saber de verdad qué piensa de ti tu vecino, riñe con él.
Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
El mejor maestro, el tiempo; la mejor ciencia, la experiencia.
Todo lo que no se da, se pierde.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Acertar, errando, sucede de vez en cuando.
Para todo lo mal, un refrán, y para todo bien, también.
Le pedí a Dios todo para gozar la vida, Él me dio vida para gozarlo todo.
El hombre es verdaderamente libre cuando ni teme ni desea nada
Haz lo que debes y no lo que quieres.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
Variedad es causa de amenidad.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Favor hecho a muchos, no lo agradece ninguno.
Es mejor sudar que temblar
Dame pan y dime tonto.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
Agua mansa, traidora y falsa.