Si usted molesta a un perro, molesta a su dueño.
No tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo
Inútil como bocina de avión.
Hacer enseña a hacer.
No es la liebre de quien la mata, sino de quien la levanta.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
Aguja que doble, para sastre pobre.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
Al hombre casado, su mujer lo hace bueno o malo.
El que pasa por romero y no lo coge, si le viene algún mal que no se enoje.
Amigos, oro y vino viejo son buenos para todo
Pies, ¿para qué os quiero?.
Cuando borrachos hay, madre falta.
El hombre necio, menosprecia a su madre.
Quien carece de amistades, carece de compromisos.
La suerte la pintan calva.
El que de la ira se deja vencer, se expone a perder.
Chancho limpio nunca engorda.
Amor loco, hoy por ti y mañana por otro.
¿Quieres comer a costa de otros?. Hazte el tonto.
Al que temprano levanta, nunca le faltan abarcas.
El sueño quita el hambre.
No se debe escupir al cielo.
El vino para los reyes y el agua para los bueyes.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
La cruz de más excelencia es la cruz de la paciencia.
Mi marido es tonto y yo vivaracha; cuando yo salto, el se agacha.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Más mal hay en la aldehuela del que suena.
Las abejas hacen la miel, y las moscas se la comen.
Que en el año nuevo lleves la mano derecha extendida siempre para ofrecer amistad, nunca para pedir.
Son cucarachas del mismo concolo.
Puedes darle un consejo a alguien, pero no puedes obigarlo que lo siga.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
Los pajaritos de arriba, siempre se cagan en los de abajo.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
Gato que mucho se lava, anuncia agua.
El amor es eterno, mientras dura.
A hija casada, los yernos a la puerta.
No digáis mal del año hasta que sea pasado.
De hurtar una castaña y otra castaña, se hace la mala maña.
Llegar a ser, ascendiendo, es mejor que nacer siendo.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
Feo, pero con suerte.
Encontrar al perro en la olla
El amor presencia quiere, y sin ella, pronto muere.
Nunca llueve hasta que Dios no quiere.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
A buey viejo, cencerro nuevo.