Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
Reino dividido, reino perdido.
Juzgué de ligero y arrepentirme presto.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
Para el olvido, el ausente no es más que un muerto viviente.
El que tiene capa, escapa.
De refrán y afán pocos se librarán.
Toma consejo de uno que sea superior a ti y de otro que sea inferior a ti y luego forma tu opinión.
El que no tiene amigos, tema a los enemigos.
Si un hombre tiene hambre no le des un pez, enséñale a pescar.
A la mejor dama se le escapa un pedo.
Ventana abierta, pajaro que vuela.
Dando al diablo el hato y el garabato.
No vengo a descubrir el hilo negro.
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
Árboles y amores, mientras tengan raíces tendrán frutos y flores.
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
La vaca grande, y el caballo que ande.
Aceite de oliva, todo el mal quita.
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
El que quiera comer huevos tendrá que soportar los cacareos de las gallinas.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
Un beso es como el agua salada: bebes y aumenta tu sed.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
Quien al cielo tira flechas, vuélvensele a la cabeza.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
Los ladrones y los nabos no quieren ser ralos.
Mujeres y vino hacen que los hombres pierdan el tino.
Si al mediodia el rey dice que es de noche, tú contempla las estrellas.
Al que Cristo se la de, San Pedro se la bendiga.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
Comer uva y cagar racimo.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Con copete y sin copete, señora vos sois hermosa, más el copete es gran cosa.
Aunque el bien más se dilate como se alcance no es tarde.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
De los nublados sale el sol y de las tormentas, la bonanza.
La búsqueda de un tesoro no depende de ti, la búsqueda de tu alma depende de mi
Las lágrimas de los buenos no caen por tierra, al contrario van al cielo, al seno de la divinidad.
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
La buena comida, entra antes por los sentidos que por la barriga.
El que gasta antes de ahorrar pedirá limosna antes de lo que cree.
Quien no tiene rentas, que no lleve cuentas.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
La madre no comió carne; el padre no bebió vino; y salió sietemesino.
El perro permanece perro, aunque sea criado entre leones.