Palabra dada, palabra sagrada.
La libertad vale más que el oro
Gusto secreto, no es gusto entero.
La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.
Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. Proverbios 3:5-6
Obra a destajo, no vale un ajo.
Más vale un hoy que diez mañanas.
La vanidad es hija legítima y necesaria de la ignorancia.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
Corta es de piernas la mentira y se deja coger en seguida.
Las palabras sinceras no son elegantes, pero las elegantes no son sinceras.
Del necio, a veces, buen consejo.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
El necio cree que todo lo sabe.
Tener el juego trancado.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
Después de beber cada cual dice su parecer.
Serio como perro en bote.
Dos no discuten si uno no quiere.
Hombre difamado, peor que ahorcado.
Lo que vale la pena hacerse, vale la pena hacerlo bien.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
Dame venta y te daré cuenta.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.
Quien busca, halla.
Con el tiempo todo se sabe, y con el tiempo todo se olvida y se deshace.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
La experiencia no se fía de la apariencia.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
No importa lo el ancho y lo grueso, sino lo que dura tiezo...
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
De pequeños principios resultan grandes fines.
Lo que bien se aprende, nunca se pierde.
Al amigo cuando lo pruebas, a veces chasco te llevas.
Nadie da lo que no tiene.
Los verdaderos amigos se reconocen en los momentos de necesidad
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
Oro es, lo que oro vale.
La que tiene cara honrada, no encuentra puerta cerrada.
Lo que no cuesta dinero, siempre es bueno.
Hay que poner las cartas sobre la mesa.
Los justos pagan por pecadores.
La vida es un juego.
Si cien hombres afirman que un loco es sabio, lo es.
Vivir cada uno como querría morir, ése sería buen vivir.