El buen labrador en el camino, no en el casino.
Si quieres tener dinero, quédate siempre soltero.
Las botellas medio llenas hacen más ruido aunque contengan menos líquido que las demás
Esto es de rompe y rasga.
El que está en la aceña, muele; que el otro va y viene.
Quien tiene renta, tenga cuenta.
Lo que barato es hoy, puede ser caro mañana.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
El mandar no tiene par.
El mal que salió de mi boca voló hasta tu corazón.
El amigo de un idiota es como aquel que se acuesta con una hoja de afeitar en la cama
Ten en dos bancos el culo por si te fallará uno.
A falta de caballos, que troten los asnos.
A Dios lo mejor del mundo, pues es señor sin segundo.
Sin viento no hay oleaje.
Mal de muchos, epidemia.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Hasta la hormiguilla tiene su colerilla.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
De la mala mujer no te guíes y de la buena no te fíes.
La buena ocasión, propicia al ladrón.
Mejor que gruña el cochino que los hijos de tu vecino.
Que cada sacristán doble por su difunto.
.Usted no necesita un palo grande para romper la cabeza de un gallo
No hay amor sin dolor.
Más cura el tiempo que soles y vientos.
A la mal casada, miradla a la cara.
No hay que llegar primero pero hay que saber llegar.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
Caerle como pedrada en ojo tuerto.
Dios conserve a mi patrón, por temor a otro peor.
Conoce a tu adversario y conócete a ti mismo, y vencerás en cien batallas.
Detrás de la mala suerte viene la buena.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
En caliente ni se siente.
Padecer por amar, no es padecer, que es gozar.
Berzas en enero, saben como carnero.
El mirón, ¡chitón!.
Más discurre un hambriento que cien letrados.
Una cosa solo puede ser buena de una manera; mala, de quinientas.
Cada criatura obra según su natura.
Juanes y burros, en cada casa suele haber uno.
Oír como quien oye llover.
En el modo de partir el pan se conoce al que es tragón.
Donde ruge el tigre no rebuzna burro.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
Date un pellizco y conocerás el dolor del amigo
Eso será, cuando los cerdos vuelen.