El enamorado es el camarada del alma.
Nadie es profeta en su propia tierra.
El amor y la nariz enrojecida no pueden ocultarse.
La ciencia no es para el borrego, ni las velas son para ciego.
Mujer enferma, mujer eterna.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
La lengua de las mujeres es su espada, y, por cierto, nunca la dejan enmohecerse.
Jugar al abejón con alguien.
Ni sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió.
Desde torre o azotea, bien se otea.
Pan, vino y carne, crían buena sangre.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
El que debajo de una hoja se posa, dos veces se moja.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
El avariento nunca está contento.
Solo posees aquello que no puedes perder en un naufragio.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
Amor, viento y ventura, poco dura.
Anda a chinga a otro lado mejor..
En casa de Manuel, él es ella y ella es él.
El amor es estupendo, pero dando y recibiendo.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
No es macho quien tiene muchas mujeres, macho es el que se aguanta con una sola.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Cobra buena fama y échate a dormir.
Poda tarde y siembra temprano, si errares un año acertarás cuatro.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Más fácil es de la obra juzgar que en ella trabajar.
El que quiera saber lo que vale un potro, que venda el suyo y compre otro.
Amigo, te guardaré un higo pero como no te vi, me lo comí.
Cuando el tonto va, ya de vuelta el listo está.
Un mes de experiencia enseña más que diez años de ciencia.
Boca sucia no habla limpio.
Toda la noche registrando cucharales y al final no tenía ni dos reales.
Lo que se da al pobre se guarda en el cielo.
Las armas son para usarlas, pero no para mostrarlas.
No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
Agua de turbión, en una parte pan y en otra non.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
No hay ladrón sin encubridor.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.
Todos los que se rindan se salvarán; quienquiera que no se rinda, sino que se oponga con lucha y discordia, será aniquilado
Si falta la comida, torcida va la vida.
La barca pasa, pero el río queda.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.