El rico come "sudao", y el pobre sudando.
El que se cae hoy puede levantarse mañana.
Quien tuvo y ahorró, para la vejez guardó.
La prudencia nunca yerra.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
Paciencia y barajar.
Cuando se pierde el honor, va todo de mal en peor.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Es de bien nacidos ser agradecidos.
A Dios, lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
La oportunidad es calva, y hay que agarrarla por los cabellos.
A caballo dado no se le ve (el) colmillo. (v. tb. "A caballo regalado...", más abajo
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Nada creas, sino lo que veas.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
Más vale cargar la carga que arrear la mula.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Cada ollero alaba su puchero.
Con las glorias se olvidan las memorias. Con los años, perdió la rucia los saltos.
Ante la duda, abstente.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Es preferible ser dueño de un peso que esclavo de dos.
Que aproveche como si fuera leche.
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
La pobreza anhela muchas cosas, pero la avaricia más.
Decir, me pesó; callar, no.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
El amor nunca se paga sino con puro amor.
El vino puro dirá quién es cada cual.
Cada cual ha de llevar su carga.
Al higo por amigo
La vida es grata, a quien bien la acata.
Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
A más oro, menos reposo.
Mas vale una trucha en el caldero que un salmón en el mar.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.
El hombre rico tiene aduladores, no amigos.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Hoy te quiero más que ayer, pero menos que mañana.
La cascara guarda el palo.
De alcalde a verdugo, ved como subo.
Belleza sin talento, veleta sin viento.
De centavo en centavo se hacen los capitales.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
Quien supo esperar, llega a triunfar.