Vale más pan con amor que gallina con dolor.
Vejez y hermosura nunca se vieron juntas.
Bien casada, o bien quedada.
El matrimonio es un lazo que soca el demonio.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
Tú no llevas vela en este entierro.
La razón es de quien la tiene.
Por todas partes se va a Roma.
Matar dos pájaros de un tiro.
Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
A quién le dan pan, que llore.
Ceño y enseño de mal hijo hace bueno.
Que cada cual espante sus pulgas.
El que con su barriga se enoja, la tripa le queda floja.
Refrán de palo, refrán de fuego.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
Casamiento malo, presto es concertado.
Carne a carne, amor se hace.
Abarata, tendero, y ganarás más dinero.
Juegos de manos se van al culo.
Poco freno basta, para la mujer casta.
Burro mal esquilado, a los siete días igualado.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
La sagre es más espesa que el agua.
Lleva la burra la carga, más no la sobrecarga.
A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.
O la bebes o la derramas.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
A gran culpa, suave comprensión.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
Un hombre feliz es como un barco que navega con viento favorable.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
Por la barriga y la ubre, la que es vaca se descubre.
La honestidad es un vestido de oro
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
A falta de caballos, que troten los asnos.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Es mejor volverse atrás que perderse en el camino.
Cruz y raya, para que me vaya.
El mundo es de los audaces.
A buen viento, mucha vela pero poca tela.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
Juego de manos, rompedero de ano.
El pobre y el cardenal, todos mueren por igual.
El amor iguala a los que se aman.
Nadie se muere dos veces.