De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
Nunca digas a tu enemigo que tus pies han resbalado.
No hay ausencia que mate, ni dolor que consuma.
A mal Cristo, mucha sangre.
Con tripas vacías, no hay alegrías.
Con poco viento cae en el suelo torre sin cimiento.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Favores en cara echados, ya están pagados.
Lección dormida, lección aprendida.
Berenjena, ni hincha ni llena.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
Está por encima de sus enemigos el que desprecia sus agravios.
Un día es un día, y una paliza es un rato.
Muchos respetan el poder del rey, todos respetan el poder de la espada
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
Para todo perdido, algo agarrado.
Con la barriga vacía, ninguno muestra alegría.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
Bandera vieja, honra capitán.
Hijos casados, trabajo doble.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
Un clave pequeño abre grandes puertas.
Zapatero remendón, en el hombre lleva el don.
Del joven voy, del viejo vengo.
La mujer y la burra, iguales de testarudas.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
Más vale caer en gracia que ser gracioso.
Mande la razón y obedezca la pasión.
¡Cuántas te tendrán envidia!.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
Variante: En Junio, la hoz en puño.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Ávila, santos y cantos.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Quien no arrisca, no aprisca.
El que adelante no mira, atrás se queda.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
El que apurado vive, apurado muere.
Por sus pasos contados, va el ladrón a la horca, y todos a la muerte vamos.
El amor destierra la vergüenza.
Más vale maña que fuerza.
La Justicia y la razón, las más recias armas son.
Acertar una y errar diez, mal acierto es.